Parnaso español contemporáneo: antología completa de los mejores poetas esmeradamente seleccionada

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Casa editorial Maucci, 1914 - 511 Seiten
 

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Seite 270 - Nadie más cortesano ni pulido que nuestro Rey Felipe, que Dios guarde, siempre de negro hasta los pies vestido. Es pálida su tez como la tarde, cansado el oro de su pelo undoso, y de sus ojos, el azul, cobarde. Sobre su augusto pecho generoso, ni joyeles perturban ni cadenas el negro terciopelo silencioso. Y, en vez de cetro real, sostiene apenas con desmayo galán un guante de ante la blanca mano de azuladas venas.
Seite 38 - ¡Alma del silencio que yo reverencio, tiene tu silencio la inefable voz de los que murieron amando en silencio, de los que callaron muriendo de amor...
Seite 281 - Anda tú, si quieres, que a mí no me quea ni un soplo d'aliento ni una onza de fuerza, ni ganas de verme, ni de que me mienten, siquiá, la cosecha... Anda tú si quieres, que yo pué que nunca pise más la senda, ni pué que la pase, si no es que entre cuatro ya muerto me llevan... Anda tú, si quieres...
Seite 417 - No son jamás en la labor humana vano el afán, ni inútil la porfía: el que con fe y valor lucha y confía los mayores obstáculos allana. Trabaja y persevera, que en el mundo nada existe rebelde ni infecundo para el poder de Dios o el de la idea.
Seite 38 - El jardín en sombra no tiene colores, y es en el misterio de su oscuridad susurro el follaje, aroma las flores y amor... un deseo dulce de llorar. La voz que suspira y la voz que canta, y la voz que dice palabras de amor, impiedad parecen en la noche santa, como una blasfemia entre una oración.
Seite 267 - Este que insulta a Dios en los altares, no más atento al ceño del destino, también soñó caminos en los mares y dijo: es Dios sobre la mar camino. ¿No es él quien puso a Dios sobre la guerra, más allá de la suerte, más allá de la tierra, más allá de la mar y de la muerte? ¿No...
Seite 266 - ¡Señor del iris, sobre el campo verde donde la oveja pace, Señor del fruto que el gusano muerde y de la choza que el turbión deshace, tu soplo el fuego del hogar aviva, tu lumbre da sazón al rubio grano, y cuaja el hueso de la verde oliva, la noche de San Juan, tu santa mano!
Seite 268 - Era una noche del rnes de mayo, azul y serena. Sobre el agudo ciprés brillaba la luna llena, iluminando la fuente en donde el agua surtía sollozando intermitente. Sólo la fuente se oía. Después, se escuchó el acento de un oculto ruiseñor. Quebró una racha de viento la curva del surtidor. Y una dulce melodía vagó por todo el jardín : entre los mirtos tañía un músico su violin.
Seite 290 - Era pura nieve, y los soles me hicieron cristal. Bebe, niña, bebe la clara pureza de mi manantial Canté entre los pinos al bajar desde el blanco nevero; crucé los caminos, di armonía y frescura al sendero. No temas que, aleve, finja engaños mi voz de cristal. Bebe, niña, bebe la clara pureza de mi manantial.
Seite 378 - MIS LEBRELES Mis lebreles son membrudos, aulladores, sanguinarios y coléricos. Jamás duermen: incansables van y vienen por su encierro, los ijares siempre hundidos y los ojos siempre torvos y sangrientos. Su pelaje, que se eriza si ventean una presa, es como el ébano, y en el fondo de sus fauces encendidas arden brasas del infierno. Por debajo de sus labios replegados se atarazan sus colmillos carniceros, y sus húmedos hocicos se dilatan humeantes y famélicos.

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